
Antes del misterio, tenía un pelo tan lindo la diabla, se lo lavaba todos los días y se sentaba en la puerta peinándose hasta que se le secaba. Nosotros le decíamos: Éntrate niña, que va a pasar la comisión, pero ella, como si lloviera. Nunca le tuvo miedo a los pacos. Se les paraba bien altanera la loca, les gritaba que era una artista, y no una asesina como ellos. Entonces le daban duro, la apaleaban hasta dejarla tirada en la vereda y la loca no se callaba, seguía gritándoles hasta que desaparecía el furgón. La dejaban como membrillo corcho, llena de moretones en la espalda, en los riñones, en la cara. Grandes hematomas que no se podían tapar con maquillaje. Pero ella se reía. Me pegan porque me quieren, decía con esos dientes de perla que se le fueron cayendo de a uno. Después ya no quiso reírse más, le dio por el trago, se lo tomaba todo hasta quedar tirada y borracha que daba pena.
Cuando se puso la silicona le dio por los escotes. Los clientes se volvían locos cuando ella les ponía las tetas en la ventana del auto. Y parece que veían a la verdadera Madonna diciendo: Mister, lovmi plis.
Texto completo: La muerte de Madonna
Para nada una historia plana o lineal, al contrario, con la gran pluma que posee, deja sorprendido a sus lectores (como es de costumbre). Muy tradicional, lleno de sentimentalismo cursi, pero entretenido, un gran acercamiento a la comicidad casual. Transcurres por Lima , París, Tokio y hasta Madrid, rozando en su trama, momento históricos como la oligarquía peruana, la explosión cultural de París, la plenitud de la revolución cubana, el brote del movimiento hippie, etc. 








